Mente inquieta, pensamiento anárquico, curiosidad infinita, dibujar con la mente en blanco, condicionarlo todo, desterrar las verdades absolutas… Qué habría sido de nosotros si Galileo no hubiera tenido dudas, si Henry Ford no hubiera condicionado la funcionalidad del coche de caballos, si Adrià no hubiera deconstruido la tortilla o si Steve Jobs no se hubiera re-imaginado el presente.
Si hablamos de ausencia de estilo en interiorismo
obligatoriamente hemos de plantearnos, replantearnos, en cada proyecto,
un reinicio conceptual. Esto sería ideal, pero lo que aquí planteamos es
otra cosa, no la conveniencia sino la posibilidad. ¿Es utópico creer
que podemos desnudarnos mentalmente en cada proyecto? ¿Es posible
carecer de estilo en interiorismo? Podríamos extender la pregunta a
cualquier rama del diseño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario